Ganador VI Teseo

Y el ganador del VI Concurto de Microrrelatos Teseo es... Jose María Pérez Hernandez, alias Caballero, con su estupendo relato Aristarco de Samos. Enhorabuena tanto a él como al resto de participantes.

 

ARISTARCO DE SAMOS
El atardecer se llevó la lluvia de Samos, dejando el cielo limpio y despejado. Aristarco contemplaba fascinado el firmamento. Sobre su cabeza la Vía Láctea se desparramaba con insólita nitidez. Hoy parecía haber más estrellas.
—¿En qué piensas, hijo? —El muchacho se giró. Estaba tan ensimismado contemplando los astros que ni siquiera se había percatado de la llegada de su padre. Él era un hombre sabio, un maestro, quizás tuviera la repuesta.
—Padre —dijo mirando esperanzado a su progenitor—, ¿por qué brillan las estrellas?
El hombre reflexionó: «Hijo, podría contarte la verdad, pero no lo entenderías. Es demasiado compleja y tu demasiado joven».
—Brillan porque están hechas de fuego, como el Sol —contestó, tratando de zanjar la cuestión. 
—Eso ya lo sé —dijo el muchacho con una mueca de decepción—. Pero, ¿cómo puede algo tan pequeño arder eternamente?
Plutarco supo que no iba a ser fácil satisfacer la curiosidad de su hijo. «Te contaría que las estrellas no son más que un capricho de los dioses. Tibias bolas de fuego adheridas a la Cúpula Celestial. Te animaría a unir los puntos para que descubrieses sus secretos: las figuras de los dioses. Pero no, no lo haré porque no lo comprenderías».
—No son pequeñas, es que están muy lejos y al final se terminarán apagando —mintió.
—¿Y por qué no se caen?
«A veces caen, llueven estrellas, pero más allá de la Tierra, en el Okeanos. Te contaría que yacemos sobre los hombros de Atlas, el más poderoso de los titanes. Te explicaría que es su fuerza descomunal la que sostiene los pilares de la Tierra que nos separan de la Esfera Celeste. Pero no, no serías capaz de entender semejante poder».
—Es, es complicado —titubeó antes de inventarse una explicación—. Si asciendes mucho, hacia el cielo, alejándote de la Tierra, las cosas dejan de caer... flotan. —La idea era absurda, pero quizás convenciera a un niño.
—¿Y la Vía Láctea? ¿Es fuego también?
«No, es la leche derramada del pecho de Hera. Pero, eres demasiado joven... »
—No, bueno sí..., en realidad son también estrellas —improvisó— pero es que son muchas y están muy juntas.
Aristarco seguía con la mirada perdida en algún rincón del universo. Plutarco percibía que había algo especial en él, sus preguntas iban más allá de la simple curiosidad de un niño. Miró hacia la luna que empezaba a esconderse bajo el horizonte y rogó por su hijo: «Artemisa, diosa de la Luna, hija de Zeus, haz que me hijo sea capaz de entender los misterios del Universo».
Y así fue.

Aristarco de Samos 310 a.C. – 210 a.C
Astrónomo y matemático griego. Fue el primero en proponer una teoría heliocéntrica y en asociar la ausencia de paralaje con las estrellas a la enorme distancia que nos separa. Sus ideas fueron tachadas de absurdas en su época. Tuvieron que pasar mil setecientos años hasta que Nicolás Copérnico retomara la idea.

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