Ganador V Teseo

Y finalmente el ganador del V Certamen de Microrelatos Teseo ha sido...Landolt, con su micro Todo lo que de ti quedaba, seguido por Raelana  y  Caballero en segunda y tercera posición. Enhorabuena a todos, y aquí os dejo con el micro ganador.

 

Todo lo que de ti quedaba


Todo lo que de ti quedaba se perdió en la tormenta. Los viejos cuentos que me habías escrito, las fotografías, los dibujos, los libros que nos habíamos regalado. La lluvia convirtió la tinta en surcos negros, la riada trasformó el papel en una masa pastosa e informe y los rostros felices se corrieron y deformaron, adoptando formas de horror e incomprensión.
El tiempo se ocupó del resto, arrebatándote de mi memoria, hasta que encontré el mapa. Un viejo mapa de carreteras, inmenso, una guía para el camino, que en todos los viajes por España llenaste de anotaciones a pie de página, remanentes de tu alma perdida.
Podía verte en él, reflejada en el papel opaco, siempre dispuesta a bromear, a perdonar mis desdenes, mis caprichos. Al mirar a Madrid te veía abrazándome cuando te daba la espalda. En Sevilla alzabas la voz, melodiosa, contenida, siempre que alguien me ponía en entredicho; en Zaragoza siempre que yo te ponía en entredicho a ti. Sentía tu mano acariciando mi mejilla al pasar mis dedos por Bilbao, el calor de tus brazos en Santiago. Podía olerte en Valladolid.
El mapa te trajo de vuelta, te devolvió a la vida, y yo dejé que me atrapases, como siempre habías hecho. Pasaba días contemplándolo inmóvil, observando como poco a poco se convertía en tu retrato, en tus fotografías perdidas, en el diario que nunca escribiste o que nunca leí. Estático, vi como las ciudades marcadas se derrumbaban como castillos de arena ante aquella marea de recuerdos. Días enteros perdidos mientras las carreteras pasaban a ser tus cabellos, tus huellas dactilares, las arrugas que te surgían al sonreír. Permanecí quieto, mientras España entera caía ante tu golpe de Estado. Al final, el mapa dejó de ser un mapa, y pasaste a ser tú.
Pues era lo único que de ti quedaba.
Decidí que haría lo que fuese para traerte conmigo de forma definitiva. Abandoné mi trabajo, mi vida, lo abandoné todo. Mis ahorros fueron suficientes para salir a la carretera y seguir tus apuntes, para recorrer de nuevo España, desde A Coruña hasta Almería, desde Cádiz hasta Girona, recogiendo los pedazos rotos que habías ido dejando en cada lugar remoto. Como un puzle antiguo te recompuse viajando por carreteras secundarias, ignorando las nuevas autopistas que cubrían el país, alimentando mis recuerdos de tus experiencias, deseando que bastase para completarte. Para revivirte por completo.
Al final, tras recorrer España entera, lo conseguí. Pude recordarlo todo. Ahora veo tus ojos al levantarme, escucho tu risa cada mañana, pero también puedo recordar la palidez mortal que te llevó, ver cómo desaparecía todo rastro de tu conciencia mientras la enfermedad te llevaba. Puedo verte olvidándome. Perdiendo la razón. Como yo te olvidé. Como yo pierdo la razón ahora.
Estas palabras servirán de testamento, pues de mi vida, ya no queda nada. Solo tú y yo, madre, tú y tu locura, tú último regalo, el último que recibiré.
Pues al final, el mapa no era todo lo que de ti quedaba.

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